viernes, 23 de octubre de 2015
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Mis comentarios sobre la presentación del Min. de Economía en la Business School UAGRM
- Bolivia tiene menor desv. estándar en su crec. del PIB que el resto de los países de analizados de Sudamérica: eso es algo positivo.
- TC Nominal estuvo devaluado con respecto a otras monedas relacionadas hasta Enero 2015.
- Luego pierde competitividad con Uy, Co, Pe, Br y Cl.
- Increíblemente, y típico de Arce Catacora, Argentina no está en el gráfico!
- Aunque Bo ni Ar aparecen en el gráfico de depreciación vs. exports, se puede apreciar fácilmente que tenemos un patrón similar a Ec, con TC Fijo y fuerte caída en exports en 2015.
- Se nota la eficiencia de los '90 con un crecimiento PIB promedio de 4,4% ('90-'98 para comparar la misma cantidad de años) con un precio del petróleo promedio de $us 20,31/barril. 2006-2014: 5,1% con un precio promedio en el mismo periodo de $us 78/barril.
- En realidad, el único país que está en recesión técnica desde 2014 es Br. Los demás países de Sudamérica, no.
- Pe ha tenido mayor crecimiento que Bo entre 2008 y 2014. El crec. de Bo es similar al de Ec y Py en ese periodo.
- Se muestra solo el crec. de PIB Real de años seleccionados en los que Bo está en 1er Lugar del crec.: 2009 y 2014.
- No es primera vez que la dda. interna apuntala el crec.: 2002, 2005 y 2006 en adelante con excepción del 2012.
- Esto del crec. por dda. interna se da porque la economía es un flujo que tiene entradas y salidas. Una de ellas son las exports que ha permitido aumentar Gasto Público, Consumo y, en menor medida porcentual, Inversión privada.
- Las RIN han disminuido de 50% a 42% del PIB por TC Fijo.
- Después de la condonación de la deuda externa, ésta ha aumentado a niveles récord de $us 5,9MM aunque con menor proporción del PIB.
- Las imports han batido todos los récords y casi se mantienen a pesar de caída en exports.
- Hay una mucho mayor incidencia de hidrocarburos y minerales en el PIB que en años anteriores.
- Sí tiene efecto el TC en volúmenes de exportación de No Tradicionales (aunque la presentación intente mostrar lo contrario) con rezago de 1 año y un 2013 atípico donde pueden influir variables que no son tomadas en cuenta por el modelo que proponen (Marshall-Lerner), ya que en nuestro caso se trata de productos agroindustriales principalmente en los que puede tener fuerte influencia el clima u otras variables, como en 2013.
- De hecho, el gráfico de volumen de exports No Tradicionales y su relación con TC Real multilateral muestra correlación negativa solo en 2013.
- Por último, se muestra un aumento de las transfers a Entidades Territoriales Autónomas pero no su porcentaje con respecto al PGE.
lunes, 31 de agosto de 2015
martes, 21 de abril de 2015
LA POLITICA CAMBIARIA Y UN NUEVO IMPULSO AL CRECIMIENTO
Según el economista y profesor de la Universidad de Harvard, Dani
Rodrik, existen políticas que combinan elementos ortodoxos con prácticas
institucionales no ortodoxas. Afirma que ningún país o región ha experimentado
un crecimiento económico rápido sin un apego mínimo a lo que él ha bautizado
como “principios de orden superior de la gobernanza económica sólida”: derechos
de propiedad, incentivos orientados al mercado, dinero sano, solvencia fiscal.
Sin embargo, estos principios -para que sean exitosos- se han implementado
mediante el ajuste de políticas poco convencionales.
Da ejemplos de economías que experimentaron un rápido crecimiento
con esta combinación de políticas: China, Mauricio, Corea del Sur, Taiwán,
Singapur, Botsuana y Chile. El caso chileno tiene muchas similitudes con el
caso boliviano y con el modelo de desarrollo cruceño en particular: con una
principal industria exportadora (cobre) bajo propiedad estatal, se controló a
los capitales entrantes y se dio asistencia considerable en materia de
finanzas, tecnología, organización y mercadotecnia a la agroindustria. Es
decir, incluía elementos de liberalización del mercado y la orientación al
exterior, combinadas con algún tipo de intervención y selectividad del gobierno
como la política cambiaria. Con una depreciación “creíble” y sostenida del tipo
de cambio real, se constituyó en la política industrial más efectiva de todas
porque tuvo un rol fundamental en la diversificación hacia las exportaciones no
tradicionales con mayor valor agregado y la estimulación del rápido crecimiento
económico chileno.
En Bolivia se ha
dado un proceso similar con el modelo de desarrollo cruceño como baluarte de la
diversificación económica: una principal industria exportadora (hidrocarburos),
grandes inversiones en infraestructura y, luego de la hiperinflación de
comienzos de los ’80, una gradual y sostenida depreciación de la moneda que dio
impulso a las exportaciones no
tradicionales de la agroindustria. Este proceso permitió un acelerado
crecimiento económico que ayudó a dejar de depender de las exportaciones
tradicionales, generando cientos de miles de empleos y nuevos productores. Sin
embargo, este modelo se ha visto últimamente restringido en la potencialidad de
su desarrollo, por lo que es
necesario dar un giro que implique un nuevo impulso de políticas al crecimiento, que debería incluir grandes
inversiones en infraestructura, para mejorar la productividad de los factores (Rositas,
tren bioceánico, Puerto Busch, etc.) y una política cambiaria que, sin afectar
al proceso de “bolivianización” de la economía, permita obtener más divisas.
Esto generaría un incentivo para aumentar la producción y la productividad, a diferencia del actual tipo de
cambio fijo que ha hecho perder competitividad a los productos bolivianos con
respecto a nuestros principales socios y clientes comerciales, quienes han
depreciado sus monedas en los últimos meses como consecuencia de la caída del
precio internacional de las materias primas.
Los actuales administradores del Estado deben
caer en cuenta de que el fomento a las exportaciones no tradicionales, que son
principalmente alimentos, es imprescindible para la provisión del consumo
interno y no es la restricción a las exportaciones la que lo garantiza.martes, 30 de septiembre de 2014
EL LIBERALISMO ECONÓMICO EN LA PRAXIS
Ludwig
von Mises, afirmaba: “el tema es siempre el mismo: el gobierno o el mercado. No
hay una tercera solución”. Sin duda que el mercado es el que mejor asigna los
recursos en condiciones donde existe cierto nivel de competencia. ¿Pero qué
pasa cuando existen asimetrías de información entre unos agentes y otros,
cuando existen monopolios, monopolios naturales, oligopolios, duopolios, carteles
o colusión? ¿O cuándo las cantidades “óptimas” ofertadas por el mercado son
menores a las cantidades mínimas requeridas por la sociedad, tal como se da en
la práctica en educación, salud y en algunos lugares, con el agua?
El
mercado asigna mejor los recursos en todos los casos donde existe competencia
(cuasi) perfecta. En los casos donde no se dan las condiciones de competencia,
como por ejemplo en mercados monopólicos (un solo oferente mayoritario) o ‘monopsonios’
(un solo demandante), el estado debe regular (no intervenir) el mercado.
La
diferencia entre monopolio y monopolio natural es que en el caso de los
naturales, éstos existen porque no pueden coexistir 2 oferentes. Es el caso de
un gasoducto, de las cañerías de red de agua o de las instalaciones de luz
eléctrica: el precio debe ser regulado por el estado, de tal forma que cree un incentivo
a la empresa para seguir produciendo. En el caso de un monopolio (no natural),
el más reciente y más emblemático ha sido el del sistema operativo Windows de
Microsoft en EE.UU., empresa que logró una fuerte posición monopólica y de
destrucción de la competencia hace unos años atrás. Luego fue regulado por una
de las leyes anti-monopolio más fuertes del mundo en uno de los países más
“liberales” del mundo: EE.UU. A raíz de que el gobierno obligó a Windows a cumplir
esta ley y a competir, surgieron muchísimos sistemas operativos (iOS de Apple,
por ej.) lo que implicó masificar su consumo por la baja de precios, no solo con
beneficios para la sociedad de EEUU sino para todo el mundo.
Si
bien el estado debe producir bienes públicos que no compitan y que se
complementen con los privados, como en salud y educación, por ejemplo, la gran
pregunta que debemos hacernos como sociedad es: ¿cómo definimos la cantidad óptima
a producir? Digamos por ejemplo que todos los niños y jóvenes en edad escolar
vayan al colegio y tengan salud preventiva cercana a su hogar o escuela. Si los
privados no pueden ofrecerlo, el estado debe hacerlo. Esto debería darse principalmente
en los bienes y servicios que impactan en el desarrollo humano y mejoran el
desempeño de las personas o la rentabilidad del capital humano, ya que además,
aumentan la producción del país.
Contradiciendo
a los dogmáticos: no todo es blanco o negro, mercado o estado y recordando a Vargas
Llosa en su magistral artículo, Liberales y liberales (publicado justamente mientras
se encontraba de visita por las Misiones de Chiquitos): “una de las
características del liberalismo en nuestros días es que se le encuentra en los
lugares menos pensados y a veces brilla por su ausencia donde ciertos ingenuos
creen que está.”
lunes, 28 de abril de 2014
BOLIVIA EN EL NUEVO ORDEN MUNDIAL
Es evidente que existe la tendencia a una menor incidencia
en la economía global, tanto de EE.UU. como de los países del G-7 y en
contrapartida, una mayor incidencia de China y los países BRICS (Brasil, Rusia,
China y Sudáfrica). Lo que no se percibe es una disminución del poder
político-militar de EE.UU. y del G-7 en la misma línea que en el ámbito
económico. Pareciera que el poderío militar y de superpotencia unipolar del
imperio está más fortalecido: cada vez quedan menos países en el mundo gobernados
por líderes “anti-imperialistas” o que fueran catalogados como parte del “eje
del mal” por George W. Bush.
Estas tendencias económicas no coinciden con las tendencias
político-militares porque estamos en un mundo más libre. La libertad que otorgan
las tecnologías de información con sus redes sociales y otras herramientas que
promueven la innovación; y el comercio global, han generado que muchos países,
que no son tan poderosos militarmente, hayan aumentado considerablemente sus
ingresos. Esto se ve reflejado en una mayor equidad en
la distribución del ingreso, dispersando la excesiva concentración histórica de
la riqueza mundial.
Ahora bien, el desarrollo de la producción del gas de
esquisto o “shale gas” hará lo que hasta hace unos años era impensable: que EE.UU.
deje de importar combustibles y energía a partir del año 2030 con los efectos
económicos y geopolíticos que ello implica. Pero lo más importante de este descubrimiento
es el mensaje que hay detrás: cualquier país que logre que sus ciudadanos
tengan altos niveles de educación y creen tecnología e innovación, solucionará más
fácilmente los problemas que frenan su deseado desarrollo sostenible y
acelerado y, en consecuencia, logrará su independencia económica. En
contrapartida, China necesita de mayor libertad para seguir creciendo a “tasas
chinas”, porque las crisis económicas que afectan a los principales países
consumidores de sus productos, han obligado al gigante asiático a impulsar su
consumo interno de más de 1.300 millones de habitantes. Pero para que esa
gigantesca economía sea eficiente y sostenible, los ciudadanos chinos deben
poseer la libertad suficiente para elegir: el qué, cuánto, cómo y para quién, producir
y consumir. Aunque la economía de ese país sea mixta por
su capitalismo de Estado, al final de cuentas es éste el que define “el qué,
cuánto, cómo y para quién…”, con los problemas de planificación centralizada
que ello implica y que han demostrado ser un fracaso en muchos países. Asimismo,
algunos países BRICS, G-20 o emergentes han perdido el impulso de hace unos
años y se encuentran en una fase de aterrizaje forzoso o directamente han
sufrido una brusca caída, como son los casos ‘cercanos’ de Venezuela y
Argentina.
En Bolivia, el gobierno debe ‘desideologizar’ las
políticas de Estado e incentivar la educación y la tecnología para promover la
innovación. En las relaciones internacionales, debe acercarse a la Alianza del
Pacífico, lo que además de permitirnos gravitar más en ese océano (sin
olvidarnos de nuestra salida al Atlántico), nos integrará a un bloque de países
con mucho potencial económico y complementario a nuestra economía, que promueven estas buenas políticas en la región.
*Economista
jueves, 6 de marzo de 2014
EL PACTO FISCAL 50-50
La
Ley Marco de Autonomías y Descentralización (LMAD) norma el Pacto Fiscal y pone
como plazo máximo al gobierno para la presentación de una propuesta consensuada:
“6 meses después de publicados los resultados oficiales del próximo Censo”,
plazo que feneció este 31 de enero.
En
junio pasado, en la Feria del Libro de Santa Cruz, presenté el libro
Descentralización y Pacto Fiscal en Bolivia que concluye con una propuesta
específica de distribución de recursos. Esta propuesta se basa en teorías de
federalismo y descentralización fiscal pero está adaptada a nuestra realidad y al
proceso dialéctico e irreversible de descentralización, autonomía y/o
federalismo en Bolivia. Proceso que se inició a fines de la década de los 50s con
el pago de las regalías hidrocarburíferas; continuó en la década de los 90s con
la Ley de Participación Popular (LPP), que descentralizó recursos fiscales a
municipios y universidades; y avanzó en la década pasada, en lo estrictamente
fiscal, con el pago del IDH (2005), a pesar de los retrocesos posteriores.
A
20 años de la LPP y con la información estadística inter-censal anterior y posterior
a esa ley, pudimos concluir que la descentralización de recursos fiscales, gracias
a una mejor identificación de las necesidades del ciudadano, mejora la calidad
de vida de la población medida en indicadores de educación, salud, saneamiento
básico e infraestructura de la vivienda, según el método de las Necesidades
Básicas Insatisfechas (NBI).
Con
esa experiencia municipal, positiva y comprobada, el próximo paso del proceso es
descentralizar más los recursos, haciendo copartícipes a los gobiernos
departamentales, lo que les permitirá que dejen de depender ‘peligrosamente’ del
rentismo y de factores externos que son
los que determinan el precio de los hidrocarburos y por consecuencia, el pago
de las regalías. ¿Cuál debería ser el porcentaje de los Impuestos Nacionales a
ser distribuidos entre los gobiernos departamentales? La teoría de
descentralización fiscal recomienda que estas “transferencias sean utilizadas
donde la provisión de bienes y servicios públicos generen beneficios para los
residentes de otras jurisdicciones.” Así, sobre la base histórica de la
población migrante en Bolivia, la coparticipación a las gobernaciones
departamentales debería ser del 15%. Esto, sumado al 10% de un Fondo de
Compensación a ser distribuido a los departamentos y municipios más pobres; a los
actuales 20% de municipios y 5% de universidades públicas; nos da como
resultado la propuesta del Pacto Fiscal 50-50: 50% para las entidades
territoriales autónomas y 50% para el gobierno central.
El
gobierno central insiste en evadir la discusión del Pacto Fiscal, situación que
además de ilegal es un grave error político porque con este acuerdo tenemos la
oportunidad histórica de compensar las desigualdades en la provisión de bienes
y servicios públicos para lograr una mejora, ya comprobada, de la calidad de
vida de todos los bolivianos y una real y profunda reducción de la pobreza. *Economista y escritor
EL DOBLE AGUINALDO
Al día siguiente de la publicación del Decreto, el Banco
Central de Bolivia (BCB) ha empezado a ofrecer el Bono
Navideño con el objetivo de retirar circulante de nuestra economía. El BCB cree
poder neutralizar las presiones inflacionarias que ocasionará este pago pero en
realidad, un empleado formal que gana Bs 3.500 en promedio, no va a invertir el
ingreso extra en bonos del BCB sino que lo va a gastar en, por ej., algún
electrodoméstico que aún le hace falta en casa. Aunque se trate de un ingreso
transitorio, las expectativas de corto y largo plazo que generará este pago,
cada vez que el crecimiento del PIB sea superior al 4,5%, sumado a la alta
propensión a consumir de un país de ingresos medios-bajos como el nuestro,
hacen ineludible la inflación o pérdida de poder adquisitivo.
Con una tasa que ya está “maquillada” -por cambios en la
metodología de medición del IPC- y que podría superar el 10% en 2014, las
declaraciones ‘desesperadas’ del Ministro de Economía, quien ha dicho
que intentará controlar la inflación combatiendo el agio
y la especulación (al mejor estilo de G. Moreno, el autoritario ex Secretario
de Comercio de Argentina) no hacen más que confirmarnos que tendremos problemas
inflacionarios que el gobierno tratará de capear hasta que pasen las
elecciones. Cualquiera que sea el resultado, es muy probable que el próximo gobierno
decida retirar circulante para controlar la inflación mediante un ‘gasolinazo’
o un ‘impuestazo’.
No se trata de ser ortodoxos o alarmistas en el manejo de
la inflación, la cual podría tener una tasa “aceptable” de hasta un 7% en años
de alto crecimiento económico, como sucede actualmente en nuestro país. Sin
embargo, preocupan las experiencias de Venezuela y Argentina, los dos países
con los que el gobierno tiene mayor afinidad ideológica y que bien podrían ser considerados
sus modelos a seguir. En estos países se ha llegado a un punto de "no
retorno" en donde la inflación se ha descontrolado debido a una reacción tardía
en el caso argentino o a medidas nada eficaces en Venezuela.
Por otro lado, aunque los funcionarios del gobierno traten
de comunicar que la medida es en beneficio de la clase trabajadora, el Doble
Aguinaldo es una medida regresiva en cuanto a redistribución del ingreso porque
beneficia a una minoría laboral. En nuestro país la mayoría de los trabajadores
son ‘cuentapropistas’, empresarios unipersonales o ‘sub-empleados’, quienes no
reciben ni siquiera un solo aguinaldo. En cambio, lo que sí nos afectará a
todos sin distinción es la inflación, que afecta a los más pobres porque éstos
utilizan una mayor proporción de sus ingresos en el consumo, a diferencia de
los de mayores ingresos, quienes tienen opciones de ahorro e inversión para
protegerse de la inflación: es por eso que la inflación es conocida como el
impuesto a los pobres porque les quita mayor poder adquisitivo, proporcional a
sus ingresos.
Los economistas tratamos de analizar las políticas
públicas desde una óptica económica pero en este caso, al no encontrar una
fundamentación teórica, debemos recalcar que se trata de una medida netamente
política que intenta ganar votos de las clases medias asalariadas, principalmente
de la cruceña, donde el MAS quiere sumarlos. Por eso es necesario informarnos
para poder elegir lo mejor para nuestro futuro y no solo para la próxima
navidad.
*Economista.
Twitter: @DarioMS_Ekomos
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